Y te dice donde tenes que ir y cuando y te obliga a caminar al ritmo de su parsimonioso tic tac. No es su culpa, no lo sabe. No sabe que ademas de darte ordenes es el dueño de tu vida. No sabe que nació para marcar lo mas valioso -aunque no nos demos cuenta- que tenemos: el tiempo.
15 noviembre 2017
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