Y es también, que el tiempo se mide hasta que llega al corazón y ahí ya no vale, falta, penal y tiempo fuera, todo junto. No se cumple la física y la mente no entiende que esta pasando con el cuerpo y simplemente somos -y sos-. Y también es la vida la que nos ve y se ve a sí misma aunque queramos ser siempre protagonistas. No comprendo porque lo verdaderamente nuevo da miedo o alegría o todo y nada a la vez. Solo se que quiero saltar, girar la perilla pero hay una soga que me mantiene de este lado y vos estas del otro y te intento gritar y me confundo las palabras y mi lengua se enreda y solo fantaseo con el placer de conocerte un poco más y te confieso que no se disimular y se que lo inesperado acaba en costumbre cuando se convive con ello pero es que no me acostumbro a mirarte y a relajarme y a sentir que me encanta tu simpleza, tu ternura y tu mirada, tu, vos -tu voz también es muy dulce-, nosotros.
Y es que detrás de este pequeño resumen, de esta instantánea de sentimientos, tiembla la vaga esperanza de que me leas y de que no mueran estas emociones en una carta antes de que vaya a la calle, ponga música y me olvide por un rato de quien soy.
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